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La Misión Cristiana Reformada en Costa Rica
Por Eduardo Aparicio

INTRODUCCION

En el marco del curso  teología Latinoamericana nos ha parecido  pertinente preparar el presente trabajo relativo a uno de los miembros del cuerpo de Cristo:   La Iglesia Cristiana Reformada. En este trabajo daremos un breve trazo histórico de  esta Iglesia. También procuraremos revelar la misión de esta iglesia hacia Costa Rica, su espiritualidad,  su vocación socio- político y teológico.  
Primero, se hace necesario considerar como base de este trabajo, su nacimiento y recorrido a través de la historia.  Segundo: veremos  la misión de esta organización hacia Costa Rica. Posteriormente  demarcaremos el tipo de  espiritualidad que propone esta organización eclesial para que las congregaciones practiquen;  el tipo de vocación teológica y social que  esta iglesia desea desarrollar en Costa Rica.
El desarrollo de este tema en general, está basado fundamentalmente en la investigación por medio de consultas a misioneros y la vivencia de primera mano del escritor, ya que éste forma parte de dicha organización casi desde su llegada a nuestro país. También se hará a través de una investigación bibliográfica sobre la misión, estrategia y avance de ésta en Costa Rica y en especial en el cantón de Esparza en donde trabajamos como pastor. 
Finalmente concluiremos haciendo una breve reflexión sobre la misión de nuestra iglesia  en Costa Rica.

 

MISION CRISTIANA REFORMADA DE NORTEAMERICA

 

Breve recorrido histórico.
La Iglesia Cristiana Reformada y su agencia Norteamericana,  tiene un largo recorrido a través de la historia. Sus raíces inician  en el año de 1517 con la explosión de la gran Reforma protestante originada en  Alemania por Martín Lutero. Desde ese entonces la Reforma avanzó a grandes pasos por Europa hasta llegar a los Países Bajos,  allí se asoció íntimamente con la notable lucha por la independencia política de esos “países”. Cuando Lutero principió la Reforma, Carlos V estaba consolidando su gobierno en los países Bajos, los cuales contenían importantes ciudades comerciales y prosperas  haciendas.  Los escritos de Lutero hallaron muy pronto aceptación en esos lugares, en donde se formó la iglesia Reformada de Holanda, y en donde sobresalieron grandes hombres como Erasmo y Guy Bray quien preparó la Confesión Belga, la cual permaneció por largo tiempo como norma de la Iglesia Reformada Holandesa.  En  1571 que se realizó el primer sínodo de esta iglesia.  En el año 1609 los países bajos  obtuvieron su independencia y para ese tiempo la iglesia Reformada Holandesa tomaba forma a través de sucesivos sínodos como el de Dort (Dordrecht).
No es sino hasta el año de 1750 que  iglesia Reformada llega a Norte América (a las trece Colonias) por medio de colonos  y misioneros, provenientes de las Islas Británicas (Escocia, Irlanda Inglaterra en primera instancia), pero también llegaron muchos Alemanes a Pennsylvania, algunos Suecos y un contingente sustancial de Holandeses que después se establecieron en New Holand cerca de lo que hoy es Grand Rapids, Michigan.  En 1790  es enviado a Norte América por los sínodos de las iglesias de Holanda un prominente misionero: Miguel Schlatter de nacionalidad Suiza,  para poner en orden  las nacientes iglesias en América,  ya que la gran mayoría de estos movimientos protestantes, iniciaron en América sin la supervisión de sus iglesias madres de Europa, originando así mucho desorden doctrinal.
 De 1840 a 1920  los Estados Unidos recibe una gran cantidad de inmigrantes  europeos que  en su gran mayoría provienen de la fe reformada de los Países Bajos;  los cuales  se establecieron en lo que hoy es Grand Rapids, siendo absorbidos por  la Iglesia Reformada  Holandesa, más tarde llamada la Iglesia Reformada de América. De ésta hubo una minoría, muy conservadora, que se apartó en 1857 y se consolidaron  47 añosdespués, en 1904 la que eventualmente se conoce como la Iglesia Cristiana Reformada de Norteamérica, a la cual nosotros pertenecemos.   Años después forma su agencia misionera para América Latina, enviando misioneros a Europa comunista, África, Asia y en Latinoamérica a La Argentina, México, Cuba, Rep. Dominicana, Puerto Rico, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Haití,  Costa Rica, Ecuador, Venezuela y otros.
LA OBRA CRISTIANA REFORMADA EN COSTA RICA
La iglesia Cristiana Reformada que había tenido un largo recorrido histórico desde su nacimiento en 1517 para formarse en 1904, llega  Costa Rica en 1984, o sea 141 años después de que el protestantismo había arribado  a nuestro país en 1843 por medio del capitán William Le Lacheur.
Esta obra nace con la visión de Pablo Bersgma, Miguel Vanhofwegen y otros misioneros que plantaron en 1984 campos blancos en  los Cuadros. Claraval (Tepeyac) y Tirrases (La Colina).
De 1985 a 1988 comienza la etapa de aperturas  de  obras y campos blancos.  Guillermo Green inicia en Tepeyac Claraval junto a Roberto Venegas (1985) la obra que hasta el día de hoy permanece con una escuela y colegio Cristiano.  Gary Schipper en 1986 abre  campos blancos en la Colina con Juan Carlos Jiménez y otra en los Guidos de Desamparados (permanece hasta hoy  la obra).  Ricardo Van Den Berge toma el rumbo hacia Puntarenas en donde inicia la obra de Juanito Mora junto a Emiliano Pana  en 1987, la cual es cerrada seis años después (1993). En 1990 nace el proyecto CERCO (Centro de Estudio Reformados Costarricenses) con el objetivo de capacitar el liderazgo de las iglesias nacientes y aportar  educación Teológica a otras congregaciones evangélicas de Costa Rica, para  brindar una perspectiva Reformada. No logra sus objetivos y es cerrado en 1999. El misionero Kent Van Til inicia la obra de Pavas en 1990 y  es cerrada un año después.  En 1992 Roberto y Heidi Rienstra  junto con Juan Carlos Jiménez abren una obra en la ciudad de Alajuela y también es cerrada en 1994.  En el año de 1992 Jaime Visser y Eduardo Aparicio abren la obra en la ciudad de Esparza de Puntarenas, la cual permanece hasta hoy.  En 1993 el mismo Jaime Visser  abre otra obra  en la ciudad de El Roble de Puntarenas junto a Carlos Miranda y ésta, es cerrada seis años después.
El transitar de ésta agencia misionera por Costa Rica ha sido escabroso;  hemos visto cómo se han abierto y cerrado iglesias; la visión ha sido muy pobre y el tiempo de su arribo a Costa Rica fue en un momento en que   todo el territorio estaba evangelizado. De allí que la Iglesia Cristiana Reformada de América, determinó  apuntar hacia la educación misionera y apoyar el trabajo de Pablo Bersgma que a través de IMDELA  preparaban   misioneros en el área Bíblica-  Teológica.    Ante el gran fracaso de levantar iglesias fuertes y sólidas, la misión  propone  abrir la Universidad Evangélica de las Américas (UNELA), con la idea de dar un fuerte aporte a la educación cristiana de América Latina. La idea toma forma y dicha universidad es reconocida por el CONESUP en el año de 1992.  Creemos que habrá  tiempo para analizar los porqués de esta “pesadilla” sobre el levantamiento de iglesias, pero a pesar de  esto, nuestra misión  no deja de ser.  Nunca dejará de ser, el  discipular a todas las naciones en camino de Cristo de acuerdo a los principios misiológicos que han guiado a la Iglesia Reformada en su historia fructífera de servicio misionero.  Se nos conoce como una iglesia evangélica, un pueblo que predica y enseña el evangelio de Jesucristo. Nosotros entendemos el evangelismo como palabra y hecho. La misión integral es un llamado al arrepentimiento y al perdón para aquellos que han pecado así como justicia para aquellos en contra de los que se ha pecado. Esto abarca todas las facetas de la vida, ya que Jesús es el Señor y Creador de todo .
Creemos que la misión es una: La misión es la única tarea de toda la iglesia en todo el mundo. Conforme las poblaciones cambian y migran, la iglesia, en todo lugar, está llamada a trascender culturas y barreras existentes, comenzando con nuestros vecinos de la calle de enfrente y terminando con aquellos del otro lado del mundo. La misión se realiza localmente, regionalmente y globalmente . Y cuando la misión es una, es recíproca y dirige nuestros recursos "tradicionales" de personal y experiencia en la misión para ayudar a congregaciones  en el conocimiento de los retos específicos de la misiología en nuestra sociedad cambiante.
Nuestra Espiritualidad.
Dice el Dr. Sinclair Ferguson, profesor de teología del Seminario Westminster, que desde nuestra perspectiva, casi toda la teología evangélica en el mundo se puede considerar como un desarrollo de la teología reformada, o una reacción en contra de esta teología. Y la sencilla razón es porque la teología reformada es una teología bíblica. Tiene sus raíces profundamente arraigadas en la Palabra de Dios. Recibe toda su nutrición de la Biblia, se alimenta de lo que Dios dice ¿No es esto teología?  El estudio de la auto revelación de Dios, en su Palabra y en su creación. La teología reformada explica lo que Dios ha revelado.
Precisamente porque la Biblia nos orienta en la forma en que debemos vivir delante de Dios, nuestro creador y Salvador, encontramos una relación muy estrecha entre la teología y nuestra vida práctica.  Porque Dios es así, de tal manera debemos vivir. Así dice la Biblia. Desde el principio formal de la teología Reformada en el gran reformador, Juan Calvino, nuestra teología siempre ha declarado la santidad. Existen factores claves en esta doctrina:   Jesucristo mismo es nuestra santificación , y es por unión con Cristo que la santificación se actualiza en  nosotros.  En cuanto a nuestra unión con Cristo los reformados declaramos que:   Jesucristo es el autor de nuestra Salvación y nuestra santificación . También declaramos que Jesucristo vivió una vida como la nuestra más sin pecado. Este es el poder de una vida indestructible.
Nosotros que somos pecadores, sacamos beneficio de su santidad por el Espíritu de Dios . Es por el ejercicio de nuestra fe que nos unimos a Cristo y creemos en El.  Creemos que recibimos el perdón de pecados por Cristo, acto que involucra nuestra unión con El quién murió al pecado, por lo cual no podemos continuar nosotros en el pecado. Tenemos que morir al pecado y vivir para Dios, a esto llamamos santificación. La justificación se recibe por fe. Esta fe nos une a Cristo como el que santifica. Por lo tanto no se puede separar la santificación de la justificación, porque Cristo es uno y no puede ser dividido. Podríamos decir que la santificación significa que el factor determinante en nuestra relación al pecado y a Dios ya no es nuestra historia del pasado, sino la historia de Cristo. Lo que El hizo en el pasado lo experimentamos en nuestra vida personal en El. En Cristo somos personas muertas que hemos sido resucitados a una nueva vida.  En Unión con Cristo Jesús estamos muertos al pecado y vivificados para Dios.  Por esa razón estamos unidos a Cristo en toda su actividad. Nuestra santificación tiene sus raíces en lo que Dios ha hecho en Cristo, y para nosotros en unión con El. La santificación es el devenir práctico y consistente de lo que significa formar parte de la nueva creación en Cristo.
Nuestra vocación Teológica.
No es un secreto que la reforma fue uno de los mayores acontecimientos en la historia del mundo.  Esencialmente, fue una obra de Dios relacionada con la verdad de la doctrina bíblica, pero llegó a ser un poderoso avivamiento de vida espiritual y una tremenda conmoción de interesa convicción religiosa.  Una vez que el Evangelio fue redescubierto, la gente comenzó a experimentar, mediante el poder del Espíritu Santo, la plena  realidad  de la salvación de Cristo.  Podemos decir que “el cristianismo primitivo y la Reforma constituyen una misma revolución, producida en diferentes épocas y bajo diferentes circunstancias.   Hoy presenciamos los intentos a alto nivel de deshacer la obra de la Reforma. Esto ha generado mucha confusión hasta el día de hoy y es por eso que los reformadores luchamos para defender un Evangelio apropiadamente descrito por los siguientes temas, los cuales crean  y estimulan nuestra vocación teológica.
Sola  Scriptura:
 por la sola Escritura.
La reforma fue  un movimiento poderoso de impulso divino. No fue motivado por deseos de innovación, sino de volver a la base Bíblica, al “depósito” dejado una vez para siempre .  La Biblia, no las tradiciones, es la única regla para nuestra fe . Contra el Romanismo y el misticismo, la Biblia contiene de modo completo la voluntad de Dios para nosotros .  La Biblia es una unidad, o sea todas las partes concuerdan en si. Nuestra confesión habla de la inspiración de toda la Biblia por un mismo Dios y que constituye una regla (no reglas) .  El reconocimiento de la plena inspiración de la Biblia jugaba un papel importante en la interpretación de la Biblia como Palabra de Dios.
Sola Gratia:
Sólo por Gracia.
Este punto abarca varios temas principales en el pensamiento de los Reformadores. En primer lugar reconoce la depravación total del hombre y su incapacidad de salvarse o aun interpretar correctamente su mundo. No sólo nuestras buenas obras no nos pueden salvar, sino nuestro razonamiento es afectado por el pecado y nos guía mal.  Los católicos romanos creían que la mente del hombre no fue afectada gravemente; que con un poquito más de entendimiento el hombre podía llegar a entender y aceptar las verdades bíblicas.  Pero los reformadores reconocieron que el pecado afectaba  el centro de la vida del hombre, su corazón y hasta que tenga un cambio espiritual, no puede ni quiere aceptar las verdades de Dios.  Este aspecto de la depravación total, afecta nuestra interpretación de nuestro mundo. Fue impulsado primero por Agustín  en su idea del antítesis (Cuidad de Dios)  Calvino lo amplió y Abraham Kuyper y Cornelio Van Til en los últimos dos siglos.  El reconocimiento de la antítesis demanda un llamado de la fe verdadera basada en la Palabra de Dios. Necesitamos algo más que conocimiento: la fe y sumisión a la Palabra de Dios. También, el reconocimiento de la antítesis no permite que le huyamos al mundo, ni que adoptemos un triunfalismo falso.  Reconocer el antítesis exige una actitud crítica ante las ciencias modernas “autónomas” y una aplicación consciente y concreta al señorío de Cristo y la necesidad de fe y obediencia a su Palabra.  La antítesis en última instancia alumbra la soberana gracia de Dios en abrir una brecha en un mundo encerrado en el pecado en todo sentido.
“SOLO POR GRACIA” exalta la misericordia soberana de Dios frente a la incapacidad del hombre. “Todo para la gloria de Dios” solo recibe pleno mérito en el calvinismo. Dios recibe la honra y la gloria por su elección soberana de un pecador perdido.  Este reconocimiento produce varias respuestas: Humildad, agradecimiento profundo, seguridad de la salvación, confianza para pasar pruebas y aflicciones.  Además el reconocimiento de “Sólo por Gracia” tiene que ver con los principios para culto.  El culto no es un tiempo en que me reúno con otros individuos porque yo quiero.  Tampoco es un escape del mundo para distraerme con un emocionalismo por un rato. El culto a Dios es parte de mi llamado de Dios en gracia a adorar su Santo nombre. El culto debe tener su enfoque hacia un Dios soberano que llama a su pueblo a estar delante de El rindiendo culto y escuchando su santa Palabra. En sí, el culto consiste en la voz de Dios y la respuesta de su pueblo en un ritmo sagrado que exalta la gloria y majestad de Dios.  La  enseñanza del Pacto de Gracia solo recibe mérito dentro de sistema Calvinista. Al perder vista de la enseñaza bíblica, tanto la iglesia Romana como las Arminianas no pudieron dar libertad a las implicaciones del Pacto.  En primer lugar, el Pacto implica que toda parte de nuestra vida cae debajo del señorío del Señor del Pacto.  No hay áreas “neutrales”. Dios reina en la vida de su pueblo a través de su Palabra y gobierna todo aspecto.  El Pacto implica un concepto de lo que es la iglesia. No somos individuos que “decidimos” unirnos a una iglesia, sino somos miembros de un cuerpo elegido en Cristo, cabeza del Pacto. Los conceptos individualista han de desecharse y la unidad de la iglesia dada su enfoque debido.  El pacto tiene implicaciones muy claras respecto a los sacramentos.  Al perder de vista el Pacto, la iglesia en la historia ha perdido el sentido verdadero de lo que son los sacramentos. La cena del Señor (con raíces en la Pascua) es una cena que celebra la verdadera liberación del pueblo de Dios del  pecado y la esclavitud a Satanás y todos los demás resultados del pecado.  Es una cena del Pueblo del Pacto, que juntos celebra la salvación del Dios Soberano.  El Bautismo (que tiene sus raíces en la circuncisión) es la señal de admisión al pueblo de Dios. Esta señal implica, igual que la circuncisión, sumisión completa al Señor del Pacto dentro del hogar.  Al bautizar a los niños los padres confiesan que su hogar entero, incluyendo hijos, pertenece al Soberano Dios.  Al morir con Cristo en el bautismo, uno declara que su vida vieja pasó y que está resucitada a una nueva vida bajo el Señorío de Jesucristo.  El Pacto de Gracia tiene que ver con el Reino de Dios. Dios obra en este mundo a través de una relación de Pacto. Desde el A.T Dios ejercía su reino a través del Pacto, primero con Abraham y luego con Israel.  La epístola a los Hebreos presenta a Jesucristo, el Eterno Hijo de Dios como el que cumple y sella el Pacto.  El autor de la epístola a los Hebreos pasa fácilmente de Cristo como mediador del Pacto a Cristo como juez soberano y Rey .  La Iglesia es la forma más visible del Reino y es el foco principal de la obra de Dios en el mundo. Sin embargo, este reino se extiende a la otras actividades del pueblo de Dios, nunca desligado de la Iglesia, pero alcanzando más allá de su esfera. Por lo tanto debemos mirar todas nuestras actividades sociales como respuesta al Dios del Pacto.  Ya que la familia creyente es recipiente primordial de este pacto, la familia queda como centro de la sociedad y debe ser el enfoque para cualquier cambio social.  Roma (y las teologías de la liberación que no se han desligado de la perspectiva de Roma)  intenta cambiar la sociedad con un enfoque “social”, un enfoque que trata en última instancia el síntoma y no el problema.  La perspectiva del Pacto nos ayuda a entender que cualquier cambio duradero en la sociedad debe fluir de la familia bien ordenada bajo las reglas del Pacto.
Sola FIDE:
por la sola fe.
Los reformadores enfatizaron la enseñanza bíblica de que somos salvos no por ningún mérito propio, sino por los méritos de Jesucristo.  Nuestra unión con Cristo se efectúa a través de una confianza plena y arrepentimiento sincero a El. Esta enseñanza quita toda pretensión de salvarnos a nosotros mismos. En la predicación esto implica anunciar las misericordias de Dios en la historia de la redención, lo que Dios ha hecho, en vez de predicar “moralismos” (lo que el hombre debe hacer). La responsabilidad del hijo de Dios fluye de su redención por gracia en Cristo. La fe recibe esta redención y percibe la forma de agradecer a Dios.   Ser salvos solo por la fe y solo por la gracia de Dios tiene varias implicaciones.   Nuestra diaconía fluye del modelo de Cristo – amor gratuito. Hacemos la diaconía no como buenas obras para salvarnos, sino como muestra de la fe en el Cristo vivo que opera en nuestro corazón y en nuestras iglesias.  Tiene implicaciones también en nuestro programa social.  Algunas teologías proponen un programa en que el hombre tiene que “construir” la nueva sociedad.  En cambio, el calvinismo mantiene que Jesucristo inauguró el reino soberanamente y la consumará soberanamente y nuestro deber es entrar en él y ser fieles a sus principios.  Debemos reflejar  a nuestro Rey.  Todo programa social debe incluir un llamado a sujetarse al Rey que gobierna en el presente un llamado al arrepentimiento y la fe.  También la fe Reformada es consiente que en esta tierra nunca se manifestará el reinado de Jesucristo en su totalidad, hasta que El  vuelva en gloria. La tarea de la iglesia es anunciar su señorío,  su venida y recoger a los elegidos.
El Sacerdocio de todo Creyente.
Los Reformadores recuperaron las enseñanzas bíblicas sobre la comunión íntima de que goza el cristiano.  Roma enseñaba (y enseña) que la iglesia consiste en la jerarquía de Papa hasta abajo.  El laico llega a la Iglesia para recibir la gracia de Dios, mediada a través de los sacramentos en manos de la jerarquía. Lutero y Calvino recuperaron la verdad bíblica de que Cristo venía a morar en el corazón del creyente por la fe en su Palabra. Cada creyente era aceptado ante Dios a través del mismo medio: el sacrificio de Jesucristo en la cruz.  Cada creyente gozaba de la presencia  del Espíritu Santo en su vida.  Este sentir de una comunión directa y constante con Dios fue el gran impulso para los grandes cambios sociales que obraron las sociedades influenciadas por la fe Reformada.  En todos los países donde la de Reformada floreció se dio impulso a la democracia y la libertad.  Estos valores fluían directamente de las ideas del sacerdocio de todo creyente.    El sacerdocio de todo creyente tiene implicaciones muy claras en cuanto a la naturaleza de la iglesia.  El pueblo de Dios es la iglesia, contra  la enseñanza romana.  Los Reformadores y especialmente Juan Calvino, restauraron las enseñanzas bíblicas sobre la naturaleza de la verdadera Iglesia.  Calvino, en las primeras secciones de su tratamiento sobre la iglesia fundamenta su naturaleza solidamente en la elección de Dios en Cristo de su pueblo. Así que, la naturaleza más básica y primordial se halla en la elección gratuita de Dios, que reduce a todo hombre a una igualdad fundamental ante la gracia no merecida de Dios   Ya que todo miembro es acercado a Dios de la misma forma en Cristo, nuestro valor ante Dios es igual y se elimina “clases” o “jerarquías” en la iglesia basadas en algún privilegio innato.  Los oficios de la iglesia no son para mediar la gracia de Dios sino para administrar según sus dones el pueblo de Dios para que se le adore y le sirva según la Palabra.  En el calvinismo encontramos un balance (que ha sido difícil de mantener en la historia de la iglesia) del sacerdocio de todo creyente y los oficios de la iglesia como puestos establecidos por Dios y encargados con la autoridad de su Palabra.

 

Solo Christus:
Solo por Cristo.
A Cristo se le presenta en la Escritura como el mediador. Ahora bien, un mediador es alguien que se interpone entre dos partes enfrentadas con el propósito de reconciliarlas. Esto fue lo que Cristo hizo cuando tomó sobre sí humanidad. Obedeciendo en nuestro lugar y sufrió por nuestra culpa, realizando así todo lo que era necesario para hacer la paz .  Solo a través de Cristo podemos ser aceptados por Dios.  El es el único camino de acceso a la presencia de  Dios y el único canal por el que se otorgan las bendiciones. “Hay un solo Dios y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, quien se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo ”. Roma sin embargo, interpone muchos mediadores. En primer lugar, están los sacerdotes, esos intermediarios indispensables que tienen el exclusivo derecho y poder de ofrecer el sacrificio de la misa y transmitir la gracia merecida por dicho sacrificio . A continuación se hallan los que están por encima y median, tales como la “Virgen María (abogada y mediadora) los santos difuntos y los santos ángeles. (debemos pedir a los ángeles y santos que oren por nosotros, porque son nuestros amigos y nuestros hermanos y porque sus oraciones tienen poder con Dios   Estas cosas están expresamente prohibidas   Juan Calvino, uno de los mayores reformadores expresó claramente la verdadera doctrina de Dios: “Podemos estar plena y firmemente unidos a Dios sólo cuando Cristo nos une a El. Si queremos, pues estar seguros de que Dios se complace en nosotros y está benignamente dispuesto hacia nosotros, debemos fijar nuestras mentes en Cristo solamente”.
Soli Deo Gloria:
Sólo a Dios la Gloria.
La verdadera doctrina magnifica la gracia de Dios en la salvación de hombres y mujeres y nos hace elevar la voz de la alabanza que adora y la acción de gracias, de manera que la gloria sea dada a Dios a través de Nuestro Señor Jesucristo.  El plan completo es, como enseña el apóstol Pablo: para alabanza de la gloria de gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. De ahí la doxología: “a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas la edades, por los siglos de los siglos, Amén   La doctrina romana exalta al Papa, a los sacerdotes y por su doctrina de la salvación por obras, a los creyentes mismos. Es una religión centrada en el hombre, muy alejada de la religión del Nuevo Testamento. La verdad redescubierta en la Reforma devolvió la gloria a Dios.  William Tyndale, el traductor bíblico y mártir, en su prólogo a la Epístola a los Romanos escribió: Vemos que solo Dios, quien según la Escritura, obra todo en todas las cosas, obra la justificación, la salvación y la salud del hombre… la misericordia de Dios al prometer y la Verdad en sus promesas, nos salva, y no nosotros a nosotros mismos y por lo tanto, todo loor, alabanza y gloria han de ser dadas a Dios por su misericordia y Verdad y no a nosotros por nuestro méritos  y dignidad”  Deseamos que Dios reavive en nuestros días estas grandes verdades por las que muchos reformadores murieron . Esto estimula nuestra vocación teológica y social como iglesia reformada.
LA IGLESIA CRISTIANA REFORMADA Y SU VOCACION SOCIAL
En cuanto a la vocación social, la iglesia Cristiana Reformada confiesa según el Nuevo Testamento, que el mensaje del Reino de Dios que Cristo presentó en su feliz anuncio,  Dios está trayendo un nuevo orden en el cual no hay lugar para el pecado y sus consecuencias, sino que en el mismo habrá verdadera paz y justicia. Los pobres no serán los oprimidos y los hambrientos serán saciados .  El reino es un reino de “Shalom” para todo el pueblo que se arrepienta y crea en el  evangelio .  Este Reino ya ha sido revelado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.  Como Señor resucitado y exaltado, él continúa manifestando los poderes del Reino en este mundo.  Todo lo que hay en el mundo, incluyendo el presente orden social y político, debería ser evaluado y juzgado por la norma del evangelio del Reino.  La actitud de Jesús hacia los diversos partidos presentes en su día tiene gran relevancia para la actitud de la iglesia hoy.   El evangelio evidencia que Jesús no se retiró de la sociedad.  Nunca se lo podría identificar con los Esenios, los aislacionistas de aquello tiempos.  Por otra parte, tampoco se lo podría identificar con alguno de los dos partidos políticos de la época:   los zelotes, que eran activistas, o el de los herodianos, que eran conformistas.  El evangelio que Jesús proclamó no consistía en un programa social y político, sino en algo que cala mucho más hondo.  El asentó las normas que debieran guiar la conducta social de la gente. El proclamó conceptos específicos a través de los cuales se podían erigir señales del Reino con la Sociedad: justicia, servicio, misericordia para los desvalidos y por sobre todo amor . Esto implica ayudar a todo aquel que está en el camino que uno transita y tanto Mateo 7:12 como Lucas 6:31 proveen la regla de oro:   “Hagan con los demás como ustedes quieren que ellos hagan con ustedes”  Fue en relación con esto que Jesús fustigó a los Fariseos, que pasaban por alto “lo más  importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe” .  Creemos que la iglesia al ser el pueblo del Mesías, el cuerpo de Cristo, es la comunidad en la que el reino escatológico de Jesucristo se hace visible. Ella está llamada a estar al servicio del Reino, involucrada en la lucha que Cristo libra en este mundo contra “los poderes y las potestades” , y contra todas las ideologías y sistemas anticristianos que estén al servicio de los mismos.  La iglesia está en relación con el mundo, un mundo que existe  en alienación de Dios y en rebelión contra El, y esta relación es de permanente tensión entre distancia e interés bien intencionado, entre antítesis y compromiso. Esta tensión es vivida por la Iglesia tanto en su forma institucional como en su forma de comunión de creyentes.
Según Abraham Kuyper, la iglesia institucional, tiene al menos cuatro tareas que cumplir en este mundo:

  1. Predicar el evangelio del Reino y ganar el mundo para Cristo
  2. Movilizar, equipar y capacitar a sus miembros para su misión en el mundo.
  3. Interceder por el mundo.
  4. Servir al mundo en diaconía.

Estas cuatro tareas tienen implicaciones para con la sociedad:

  1. Al proclamar a Jesús como Señor, la Iglesia proclama al mismo tiempo que ningún otro señorío, sea cual fuere su carácter, puede nunca llegar a ser absoluto, sino solamente relativo.
  2. Al capacitar a sus miembros, la iglesia debe también capacitar a la comunidad cristiana para poder desafiar y corregir los males presentes en la sociedad. Al hacer esto, la iglesia debe constantemente recordar a sus miembros y al mundo la relación que las normas del evangelio del Reino tienen para con el orden social.
  3. Al interceder por el mundo la iglesia debe orar por el avance del evangelio, por la eliminación de todos los males políticos y sociales, por la guianza  de las autoridades de este mundo y por la de aquellos que son responsables por decisiones políticas, sociales y económicas y orar también por la paz y la prosperidad .
  4. La diaconía de la iglesia también implica participar en el sufrimiento del pobre y del oprimido y buscar la eliminación de todas las condiciones injustas que causan dicho sufrimiento.

Creemos que la iglesia institucional sólo puede cumplir esta tarea cuando su propia existencia y la vida de sus miembros individuales y de sus familias sirven como señal visible, atrayente y portadora de esperanza que anticipa el “Shalom del Reino”.  Si la iglesia no puede reconciliar en su seno a “judíos y gentiles”, a esclavos y libres, a hombres y mujeres , si no puede demostrar en su seno una vida de liberación progresiva del pecado y de relaciones humanas pecaminosas, o si no puede mostrar una vida de diaconía, su proclamación y servicio en el mundo perderá toda credibilidad y será infructuosa.  Por esta razón creemos que  la iglesia tiene que cumplir su tarea social, y cumplir con su responsabilidad política.  Nunca  puede olvidar que es el cuerpo de Cristo, razón por la cual nunca debe permitir que se la transforme en un movimiento o partido social o político, ni debería tampoco identificarse radicalmente con un movimiento o partido tal.  No es su tarea la de desarrollar todo tipo de programas socio-políticos, ni de trazar planes para el mundo futuro.  Que no se nos olvide que la tarea de la iglesia continua siendo la predicación del evangelio. Pero esta tarea de predicar el evangelio del Reino lo abarca todo, inclusive la responsabilidad socio-política de la iglesia y de sus miembros.  El evangelio del Reino es un evangelio de salvación y liberación.  Esto significa que la iglesia no puede permanecer en silencio cuando ve a hombres,  mujeres y niños en servidumbre y esclavitud espiritual, o social, económica o política, sea ya por sus propios pecados o por los ajenos.  Por ser el pueblo del Mesías, el cuerpo  de Cristo, la iglesia debería obedecer el evangelio del Reino tal como éste fuera predicado y demostrado por el mismo Señor Jesús .   Un deber de la iglesia Cristiana Reformada es la de hablar proféticamente a sus miembros, para abrir sus ojos y sensibilizar  sus conciencias ante todas las formas existentes de injusticia y llamarlos en el Nombre de Dios a oponerse a la injusticia y a luchar la batalla por la justicia con toda sabiduría.  Al predicar a la congregación, los pastores debemos exponer, a partir de las Escrituras, los criterios y normas que deben guiar a los seguidores de Cristo en sus decisiones y acciones socio-políticas.
Proclamamos que la iglesia debe acompañar la predicación profética del evangelio del Reino con hechos. Este servicio puede ser  ejecutado en todos los niveles: local, nacional e internacional.  Cada miembro está llamado a compartir las responsabilidades implicadas en  la membresía , y hacerlo de un modo cristiano. Ya que nuestro mundo está agobiado por estructuras que crean pobreza, injusticia y opresión.  Como ministerio profético debemos rechazar no sólo los sistemas totalitarios, tanto de izquierda como de derecha, ya que en tales sistemas la injusticia ya está incorporada en la médula misma del sistema y también debemos desafiar lo que se ha dado en llamar el orden social capitalista.
Teniendo en mente la palabra de nuestro Señor Jesucristo, “Bienaventurados los pacificadores, porque  ellos serán llamados  hijos de Dios” , la iglesia no debe dudar en hacer caer la luz de la Palabra de Dios en su predicación sobre problemas sociales tales como el terrorismo, la intimidación y otras formas de violencia y pronunciarse en contra de todo lo que promueve la violencia, dando a conocer claramente a las autoridades sus puntos de vista según las Escrituras.  En nuestro tiempo  la iglesia debe proclamar especialmente el evangelio contra toda injusticia social y opresión ocasionadas por la discriminación racial.  En el cumplimiento de nuestra tarea profética no solo debemos exponer todas las estructuras sociales que causan apoyo o condonan la discriminación racial, económica, social, cultural o política sino que debemos alentar a los miembros a actuar a favor de la remoción de tales estructuras, usando los medios legítimos a su disposición.  No solo debemos dirigirnos a las autoridades del estado y a otros que estén investidos de poder económico o político, sino que deberá dar también su apoyo moral a aquellos contra los que se discriminan y tratar de eliminar  por medios legales las causas estructurales de esta injusticia racial.

Conclusión: 
 Al concluir este trabajo, alabamos a Dios por haber permitido realizar esta breve investigación sobre un tema de suma importancia para la iglesia Cristiana Reformada en  Costa Rica,  que en su corto tiempo de  existencia en este país, ha sido desafiada a preguntarse cuál es la respuesta que Dios exige de nosotros en medio de la difícil situación que encara esta nación en cuanto a la evangelización, expansión, vocación socio política y teológica y su aporte en cuanto a la espiritualidad.  Lo que si hemos entendido es que se ha requerido de nosotros  una verdadera solidaridad personal y comunitaria especialmente con los pobres, modelada en la encarnación de Cristo Jesús.  También hemos encontrado un gran vacío en la formación de líderes y pastores. Hemos creído en la necesidad de hacer consciencia en las iglesias costarricenses sobre nuestra   vocación teológica (como cuerpo de Cristo) trayendo a la memoria del pueblo cristiano de Costa Rica la histórica reforma protestante del siglo XVI, la cual  pregona que la justificación es por la gracia de Dios por medio de la fe; y al mismo tiempo dar nuestro aporte por medio de una educación formal que forme profesionales en la materia teológica.  Hemos procurado  enseñar en cada miembro, que lo primero y más grande de cada cristiano es la motivación primordial en todo lo  hace, y que en toda la misión, Dios sea honrado, glorificado y exaltado en todos los pueblos y lugares y en todos los confines de la tierra, en la cual podamos estar.

 

 

 

 

Bibliografía

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Calvino, Juan. Institución de la Religión Cristiana. Rijswijk: Editorial Feliré,1967.
González, Justo. La Era de los Reformadores tomo 6. Colombia: Editorial Caribe, 1980.
Jaramillo, Luciano;  Athala Jaramillo. Biblia de Estudio NVI. Miami: Vida, 2002
Kuiper, Abraham. El Cuerpo Glorioso de Cristo. Grand Rapids: Editorial TELL, 1980.
Nelson, Wilton. El Protestantismo. Miami: Editorial Caribe, 1982.
Ridderbos, Herman. La Venida del Reino I. Buenos Aires: Editorial La Aurora, 1985.

Material inédito:
Green, Guillermo. La vocación de la iglesia Cristiana Reformada en América Central.
            Documento de oficina, San José, 1990.

  Mateo 25:31, 46

  Hechos 1:8

1. Corintios 1:30

 Hechos 3:15ss;  5:31;  Hebreos 2:10; 12:2.

  Juan 17:17-19

  Hebreos 7:16.

Juan 14:20.

2 Timoteo 1:14.

Artículo 5 de la Confesión Belga.

Artículo 7 de la Confesión Belga.

  Artículo 3 y 7 de la Confesión Belga.

  Pastor Reformado que llegó a ser primer Ministro de Holanda

  Hebreos 12:18-29

  Institución de la Religión Cristiana IV:1:1 de Juan Calvino.

  Hechos 10 36;  Romanos 5:1

  1Timoteo  2:5,6

  Compare esto con Hebreos  7:24 ;   10:12,13.

  Un catecismo de doctrina cristiana 1971.

  Mateo 12:47-50  Hechos 10: 25,26  Colosenses 2:18 y Apocalipsis 22:8.9.

  Efesios 1:6 ; 3:21.

  Lucas 6:20

  Marcos 1:15.

  Lucas 10:29-37.

Mateo 23:23.

Esta expresión bíblica designa entes o estructuras de poder opuestos a los designios de Dios.

  1 Timoteo 2:1,2.

  Gálatas 3:28.

  Para constatar eso sería bueno leer Lucas 4.18 y Mateo 25:40

  La iglesia Cristiana Reformada tiene un formulario de membresía en donde el nuevo miembro se      compromete a cumplir con algunos requisitos de servicio.

  Mateo 5:9


Pastor:
Rev. Eduardo Aparicio

Notas de un pastor de una iglesia pequeña